LAS ACELGAS EN LA LITERATURA UNIVERSAL

Todo el mundo conoce, creo, mi objetiva opinión sobre ese subproducto de la huerta llamado acelga. Y por si acaso alguien no lo conoce, simplemente que tome unas acelgas (¿cómo estará permitido que se vendan en tiendas donde se venden productos comestibles?), proceda a cocerlas de igual forma que si de una verdura comestible (por los humanos al menos) se tratara y trate de comerla con la condimentación habitual, es decir un poco de sal, algo de aceite de oliva y, si se quiere, un refrito de ajo. Nada de todo esto será capaz de enmascarar la verdadera naturaleza de esta “cosa” y si consigue probar el segundo bocado, sin haber sentido una profunda náusea, como mal menor, puede considerarse un auténtico ceporro, en el más amplio sentido de la palabra, desde un punto de vista gastronómico, cultural e incluso puramente humano.

Como en mi entorno hay mucho ceporro (o al menos eso tratan de hacer creer, diciendo que les gustan las acelgas, e incluso algunos, haciendo impúdica gala de su suprema ceporrez, dicen que les encantan) abro este nuevo capítulo donde iré poniendo, poquito a poco, sin prisa, pero sin pausa, aquellas citas sobre las acelgas que encuentre en la literatura más o menos universal y donde se podrá ir viendo la consideración que tiene entre los padres y madres de las letras.

En este momento estoy leyendo “EL TIEMPO ENTRE COSTURAS” de María Dueñas y héteme aquí que en la página 640 me encuentro con esa cita: “Nada tenía ya que ver conmigo aquel universo miserable de color gris rata con olor a orines y acelga hervida.

Julio Cortázar en “EL DIARIO A DIARIO”: “Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.

¿Por qué será que para describir que el diario (el periódico), tras haber sido utilizado como lo que es, queda convertido en algo tan deleznable que su más “noble” uso es el descrito?

Continuará….

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12 respuestas a LAS ACELGAS EN LA LITERATURA UNIVERSAL

  1. David y Eva dijo:

    jajjaja..este post es muy divertido!!! si encuentro alguna cita sobre acelgas te lo haré saber.

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  2. JESUS M. dijo:

    Y tras un largo periodo que podríamos denominar de latencia o hibernación, aquí se reaviva esta entrada con nuevas aportaciones que llevaba tiempo tratando de encontrar y por fin han sido halladas.
    Pertenecen a la novela de Juan José Millás titulada “El Mundo” (Premio Planeta 2007), y cita esta bazofia no una ni dos veces, ¡CINCO! veces. Y siempre de forma, cómo no, altamente favorable para ellas (las acelgas).
    He aquí las citas, que no precisan comentario, ya que son perfectamente entendibles y además creo que no sería capaz de mejorar la prosa del señor Millás:
    1. “Pero no es cierto que en el otro lado no hubiera nada: estaba yo. ¿Qué hacía allí? Asomarme a éste. El otro lado, como el infierno, no era un lugar, sino una condición. Si ésa era tu condición, igual daba que estuvieras dentro o fuera del armario, delante o detrás del espejo, acompañado o solo. Sabías que no pertenecías, que no pertenecíamos, al mundo al que habíamos ido a parar. Y no porque fuéramos pobres como ratas, o porque el frío resultara insoportable, o porque siempre hubiera acelgas para cenar, sino porque había entre el mundo y tú una atmósfera de opacidad manifiesta. El mundo era opaco.
    2. “Comencé a rezar para que no se muriera allí mismo, Dios mío, haz que no se muera, si no se muere devolveré al bolsillo de la chaqueta de mi padre todas las monedas que le he hurtado; si no se muere, no volveré a tocarme la pilila; si no se muere, me comeré las acelgas y rebañaré el plato; si no se muere, me arrancaré diez pelos, uno a uno, de la cabeza; si no se muere…
    3. “También me comí las acelgas y rebañé el plato. Era, en fin, una persona completamente reformada. Quizá no terminara en la cárcel.
    4. “¿Por qué hice aquello? Tal vez porque mis padres se pasaban la vida discutiendo. Tal vez porque era el último de la clase. Tal vez porque éramos pobres como ratas. Tal vez porque siempre cenábamos acelgas. Tal vez porque no tenía unos guantes…
    5. “Era opaco el patio del colegio; eran opacos los curas y los compañeros; opacos los libros de texto; opacos mis hermanos y los confesionarios y las absoluciones; opacas las misas; eran opacos Dios y el diablo y opacas las horas de la vigilia y el sueño; el frío era opaco y opacas las discusiones de mis padres; opacos los bultos de todos los pasillos y opacas las acelgas que se manifestaban cada noche en los opacos platos desportillados de la cena. Era opaco yo, entre las sábanas…
    ¡Toma ya acelgas!
    Y continuará…

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  3. Pingback: 2012-01-01 SOBRE ACELGAS | Espacio de Jesus M. Rodriguez

  4. josé mari dijo:

    Soy Robín de las Acelgas, y quiero aclarar desde el principio, que NO ME GUSTAN LAS ACELGAS.
    Cuando han aparecido en el menú del día (con jamón y rebozadas o algo así) y el “maitre” ha insistido muchísimo o la alternativa tenía, por ejemplo, pepino…pues las he comido.
    En casa también me ponen a veces puré de verduras que sé que a veces lleva acelgas y la verdad, el conjunto sí lo tomo con agrado. Pero bueno, no me gustan, dicho en general.

    Creo que no son un producto estrella de la cocina, pero de ahí a oir de una persona a la que aprecio por sus dotes gastronómicas las siguientes lindezas:
    a) son un subproducto
    b) no comestible por humanos
    c) son “una cosa”
    d) se sufren nauseas al segundo bocado
    e) ceporro al que le guste desde todos los puntos de vista
    f) bazofia

    …pues la verdad, me parece demasiado.
    Evidentemente al autor le horrorizan, y parece que a Dueñas, Cortazar y Millás, tampoco les gustan. Pero aparte del apreciado autor, ¿qué saben de cocina los antes citados? ¿son estas manifestaciones argumento objetivo de algún valor? Creo que no.

    Si las afirmaciones a) hasta f) tuviesen algo de real en el mundo de la cocina, parece que los cocineros de cierto prestigio, huirían de aparecer junto a platos que llevasen acelgas, o en todo caso las cocinarían a solas, en secreto. Pero parece que no es así.

    En mi labor de Robín de las Acelgas (repito NO ME GUSTAN) he entrado en internet buscando en “cocinas” ilustres (a los que mayoritariamente no calificaría de “ceporros” gastronómicos) si se cuece algo relacionado con acelgas. He ido desde Arguiñano hasta Zalakain, y mira por donde, todos sin excepción y parece que sin rubor, muestran en la web platos en los que las acelgas participan, en algunos como primera estrella o otros de acompañamiento…pero todos las tiene, y tampoco es que haya profundizado demasiado. (ver abajo)

    ¿Conclusión? que las saque cada uno.
    RdelasA

    ARZAK
    Vinagreta de acelgas
    http://www.hogarutil.com/cocina/recetas/pescados-mariscos/200809/lomo-dorada-avellanas-camarones-vinagreta-448.html
    ADURIZ
    Besugo con mantequilla de cabra sahumada y tallo de acelga
    http://www.ellaboratoriogastronomico.com/2011/05/15/andoni-luis-aduriz-y-la-experiencia-en-mugaritz/
    ARBELAITZ
    Vieiras con salteado de habas y acelgas, a la mantequilla de albahaca
    http://7canibales.com/chefs/es/carta/1987-01-01-hilario-arbelaitz-zuberoa
    BERASATEGUI
    ACELGAS A LA VASCA Una verdura muy saludable, preparada con patatas y rebozada.
    http://xlsemanal.finanzas.com/web/receta.php?id_edicion=75&id_receta=84
    SUBIJANA
    Sopa de acelgas al parmesano
    http://es.ttv-prev.terra.com/videos/Estilo-de-vida/Cocina/PedroSubijana/7264-48095/Sopa-de-Acelgas-al-Parmesano.htm
    ZALAKAIN
    Ragout de langostinos con albóndigas de acelgas.
    Asado de lechal con riñones y mollejas sobre hojas de acelga.
    Guiso mexicano de acelgas con garbanzos y papas.
    ARGUIÑANO
    Acelgas con patatas
    Acelgas guisadas en hojaldre
    Cazuela de acelgas
    Crema de acelgas con croquetas de mijo
    Pencas de acelga envueltas en jamón

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    • JESUS M. dijo:

      Como ya he respondido de forma particular al remitente del capcioso, a la vez que falaz, comentario, he estado a punto de no aprobarlo por las citadas razones, pero a uno que es de mente abierta le ha podido esta faceta y helo ahí para general rechifla.
      Sólo apostillar que cuando un cocinillas como los que cita nuestro ilustre seguidor se hace famoso y tiene que hacer programas de TV, escribir libros, dar conferencias, hacer de tertuliano en la radio,etc, etc, no le queda más remedio que lanzarse por cualquier pendiente que encuentre, termine esta en límpidas, transparentes, cristalinas y templadas aguas o, por el contrario, termine en un lodazal de lo más cutre y maloliente.
      Que ni todas las recetas de los gurús de la cocina son una maravilla ni todos los cuadros de los más afamados pintores son obras maestras ni todos los escritos de los más loados literatos son excelsos.
      Y a buen entendedor…

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  5. robin de las acelgas dijo:

    Me han dejado K.O. tus irrefutables argumentos.
    Tomo nota de que los seis cocineros citados por mi, son “cocinillas” a quienes su trayectoria profesional les hace naufragar en este momento “en un lodazal cutre y maloliente”.
    Corto en este “hilo”, ¿se dice así?
    Robín de las Acelgas.

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  6. Pienso que las acelgas son la verdura más denostada, no como las alcachofas, he aquí mis reflexiones.
    http://wp.me/p2nPA2-kT

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  7. JESUS M. dijo:

    Muchas gracias por la aclaración.

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  8. JESUS M. dijo:

    Aunque tengo bastante descuidado el tema, de vez en cuando, si por casualidad me tropiezo con una referencia, la coloco como comentario.
    La última encontrada (más bien regalada) es la de Dolores Redondo en su novela “Todo esto te daré”, premio Planeta 2016 que dice “Le explicó montones de anécdotas sobre los estudiantes, el huerto, las verduras que ahora cultivaban por gusto y con las que habían conseguido sobrevivir durante la guerra y de cuánto llegó a aborrecer las acelgas, que entre ellos llamaban «matafrailes» por la frecuencia con que se veían obligados a comerlas en tiempos de hambruna“.

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