2017-08-13 SAN PETERSBURGO

Habí una previsión meteorológica un tanto incierta y cambiante, entre algo de suave lluvia, lluvia torrencial y lluvia moderada. Ante semejante incertidumbre, el tiempo ha tomado cartas en el asunto y, según cuentan, ha descargado un fuerte tormenta de madrugada y el resto del día, salvo un pequeño rato cerca del mediodía, se ha comportado como corresponde a un tiempo educado, respetando el ir y venir de la turistada.

Hoy toca visita panorámica de la ciudad, que consiste en coger el autobús y recorrer ciertas zonas con alguna parada para la foto y algunas visitas.

Así, llegamos a la fortaleza del siglo XVIII de San pedro y San Pablo, que , a orillas del Neva, contiene la iglesia de la misma advocación y en la que se encuentran las tumbas de los Romanov.

Después de esta visita, nos dirigimos a la catedral de San Salvador, también y más conocida como de la Sangre Derramada, por estar erigida en el lugar en que fue asesinado Alejandro II en 1881, y también conocida como de la Resurrección de Cristo. O sea un cristo de nombres. Presenta un cierto parecido con la de San Basilio en la Plaza Roja de Moscú, razón por la cual Kruschev se la quiso cargar, porque con una había más que de sobra. Se ve que era de la opinión de que vista una, vistas todas. El pueblo lo evitó haciendo un cerco humano a su alrededor. O eso cuentan.

Aquí es donde al llegar hemos tenido un poquito de lluvia.

Luego a otra catedral. Estos rusos tienen catedrales como nosotros tascas. Esta vez toca la de San Isaac, mandada construir por Alejandro I, destruida durante la II guerra mundial y recientemente reconstruida.

Tras admirar lo que de admirable tenga (el exterior neoclásico, mejor que el interior neohortera), nos dirigimos, siempre en el autobús, a comer a un llamado Stroganoff Steak House, lugar muy auténtico y agradable y donde la comida, filete stroganoff, como no podía ser de otra forma, resulta bastante buena.

Y tras la comida, al Hermitage, el famoso museo, ubicado en varios edificios, el principal de los cuales es el Palacio de Invierno, y cuya plaza es realmente imponente.

Ya en el interior, nos desligamos de la visita guiada con la esperanza de poder ver algo más de pintura y algo menos de palacio, para descubrir que los fondos pictóricos del museo, a pesar de su enorme fama, son más bien escasos en número y de escasa calidad. Francamente decepcionante.

Quizás en otras materias sea un gran museo. O que no hayamos sabido verlo. O yo qué se. Aunque por otra parte nos deja la tranquilidad de saber que ya no tenemos que volver para verlo con más calma…

Vuelta al hotel andando en lugar de en el autobús, para poder ver un poco lo que esta mañana hemos visto desde el mismo en marcha.

Una cervecita en un pub inglés de las cercanías para descansar un rato.

Seguimos por la Avenida Nevskiy, con desplazamientos circunstanciales.

(Este es un monumento a Pushkin)

Encontramos una curiosa y bonita chocolatería de estilo modernista que tiene en su interior una palmera de tamaño natural, pero de chocolate (el tronco).

Ligera cena en una terraza de la avenida y al hotel a pasar la última noche, que mañana salimos para casa vía Frankfurt.

Esta entrada fue publicada en MIS VIAJES, RUSIA 2017. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a 2017-08-13 SAN PETERSBURGO

  1. fisgar dijo:

    Pues muy bonito viaje. El próximo más y mejor 😄

    Me gusta

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