2017-08-30 SAN SEBASTIÁN

Amanece un precioso día que no permite creer  más que ligeramente, en las previsiones que auguran unas descomunales trombas de agua para mediada la tarde. Pero a veces aciertan…

Desayuno en un Bertiz próximo y paseo hasta Tabacalera donde pretendemos ver la exposición de fotografías de Chema Madoz que allí se encuentra.

Pero nos encontramos con algo que parece costumbre en este barrio de Bilbao, y es que las exposiciones no se abren hasta las 11:30 de la mañana, lo que nos “obliga” a dar un recorrido por el interior de Tabacalera, desde la terraza hasta la planta baja y tomar un café mientras llega la tardía hora.

Y por fin, podemos entrar en la sala donde se exhiben las fotos de Madoz, que dicho sea de paso, causan una estupenda impresión en los que no conocían su obra.

Paseo hasta el puerto para tomar un blanco y hacer tiempo para ir a comer.

Comida en el Kaskazuri, lleno hasta los topes, excesivamente lleno, (empieza a chispear tímidamente) y al San Telmo donde tenemos una exposición de fotografías de una tal Louise Dahl-Wolfe que no nos causa ninguna impresión y otra sobre Hitchcock, que no está mal aunque hay quien opina que no nos enseña nada que no supiéramos. Bueno, a algunos sí.

Y es en este ínterin cuando la meteorología decide hacer caso, aunque sea por una vez, al pronosticador y empieza a caer la mundial que, naturalmente, nos pilla escasos de protección anti-agua.

Como se va echando la hora, en una impresionante muestra de valor nos lanzamos a la vorágine y mal que bien, pero bastante mojados, conseguimos llegar al mercado de la Brecha, donde hay un Forum que nos permite proveernos de chubasquero y ponchos con los que, ayudados por una suave disminución de las furias acuáticas, conseguimos atravesar el puente del Kursaal y llegar hasta allí, con ánimos para cruzar a la acera de enfrente a tomar un algo antes del concierto y volver por el mismo camino hasta el auditorio, donde la misma orquesta nos vuelve a deleitar, esta vez acompañada del gran violinista Renaud Capuçon en el concierto nº 1 de Bruch que a la mayoría (musicalmente inculta) nos parece maravilloso y con la sinfonía nº 9 de Dvorak (del Nuevo Mundo, sí, la de “Ustedes son Formidables”), complementados con una obrita (por la breve duración) de John Adams, “Short Ride in a Fast Machine”

Un receso lluvioso nos permite llegar de nuevo al bar de enfrente, y posteriormente llegar a casa sin mayores problemas y relativamente secos.

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