2018-06-22 CRACOVIA

Una advertencia antes de entrar en materia. Se me ha indicado desde fuentes fiables que puede ocurrir que la entrada del blog que aparece en el mail que llega a los apuntados, no esté completa, bien por causas de un tipo, bien por causas de otro tipo o, incluso, de un tercero. Si esto sucede (y si no también) es conveniente y altamente aconsejable, pinchar en el título de la entrada correspondiente, de forma que se abra una nueva ventana o una nueva pestaña, según los casos, con la entrada del último berrido y no con la versión beta que puede no estar completa y/o actualizada y que es la que aparece en el citado mail.

Dicho lo cual, pasamos a los eventos de la jornada.

Tenemos, como es habitual y obligatorio, guía local, que en este caso se llama Catalina, me parece, y que probablemente en polaco será cualquier cosa.

Se comienza a las 9:30 saliendo desde el hotel a pura patita, para recorrer algunas de las sinagogas más importantes del barrio judío, que ya conocemos de ayer. Y decir que tras la lluvia de ayer, la temperatura se ha hecho francamente más amigable, llegando incluso a poder considerarse como de franco fresquete en algunos momentos.

Como ya deberíamos saber, el barrio judío está muy próximo al hotel, de forma que esta primera etapa es muy leve y para la siguiente cogemos el autobusillo, que tras numerosas vueltas y revueltas (cambios de sentido de calles, obras, etc), nos deja junto a la colina Wawel a la que tenemos que subir a pinrrel para las visitas a al castillo y la catedral.

Pasando por la calle donde se encuentra la casa donde pasó sus años previos a ser nombrado obispo y los primeros años de obispado el que fuera después papa Karol Wojtyla, y la sede del Instituto Cervantes, llegamos a la zona de la Universidad.

Se trata de una Universidad con unos 55.000 alumnos y 25.000 funcionarios de la que visitamos una zona de lo que fue el origen de la misma.

De aquí, siempre andando, pasamos por la plaza del Mercado, como en todas las ciudades, la plaza principal para llegar a la iglesia de Santa María, desde una de cuyas torres un fulano toca la trompeta cuatro veces cada hora, una mirando a cada uno de los puntos cardinales, y esto los 365 días del año y las 24 horas del día; y de la noche.

La iglesia gótica, de interior totalmente decorado, paredes y bóvedas pintadas y retablo y coro policromado de estilo barroco, de gusto un tanto dudoso aunque hay que reconocer que el conjunto es bastante espectacular.

Aquí se nos despiden las guías y vamos a comer a uno de los restaurantes recomendados por el hermano de Alberto. Buena recomendación.

Tras la comida un helado y un café y dispersados en varios grupos para patear un poco la zona.

Aprovechando la dificultad técnica y el tiempo necesario para la realización de esta foto, mi grupeto se escabulle, dejándome solo y abandonado a mi suerte.

Así que me voy andando tranquilamente hasta el hotel.

Cena en un restaurante del barrio judío.

Y a dormir que mañana vamos pronto a las minas de sal.

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Una respuesta a 2018-06-22 CRACOVIA

  1. fisgar dijo:

    A mi también me ha eso pasando que no se ve entero, pero pinchando en. “ver mensaje completo” (o como sea eso que pone, se soluciona). Espero que no sea un sólo fulano el que toca 4 veces a la hora 24 horas al día, 365 días al año….porque desde luego con tanto funcionario como dices que hay sería el único que trabaja….

    Me gusta

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