2018-10-04 AL DOWNTOWN EN METRO

Tras el traslado de niños se inicia la jornada.

La actividad del día consiste en un viaje de ida y vuelta desde casa en vehículo particular con choferesa, blanca en este caso, hasta la parada de metro más próxima, línea verde hasta el primer enlace, línea azul hasta el segundo y línea roja hasta el destino, Pershing Sq., en LA downtown, caminar por allí, y regresar desde Union Station en línea roja, un par de paradas más allá y vuelta por el mismo camino.

Lo primero es comprar una Barik que cuesta 2 pavos y que se recarga, en este caso con US$0,35 que es el precio de un viaje con cualquier tipo de enlaces en menos de dos horas (y a lo mejor es justito), precio para viejos, lisiados y demás fauna entre la que me encuentro. Pero sólo en horas no punta.

Con la Barik lista, TAP la llaman aquí, se accede al andén de la estación cabecera de la línea verde, Redondo Station.

Y a esperar al metro que no tarda en llegar.

Aquí poca gente, pero a medida que avanza el recorrido la concurrencia, de todo tipo y pelaje, va aumentando.

En Willowbrook hay cambio a la línea azul, por la calle y cruzando unas vías, y corta espera hasta la llegada del nuevo tren.

En este recorrido hay mucha más animación. Como ejemplo puedo decir que una vieja negra y con pinta de drogata y  que estaba sentada con los pies en el asiento de enfrente suyo, eso sí, sin zapatos, poco antes de llegar a su destino, tras ponerse las tenis y quitarse el sujetador, con la debida discreción, recoge un collar que tiene en el asiento de al lado con unas cuantas cuentas desparramadas y al llegar a la estación sale de estampida.

Una buena parte del recorrido es por mitad de la calle, en plan tranvía.

Nuevo cambio en 7th Street Station y en línea roja hasta destino, junto al Angels Flight y el Central Market.

Hoy la pierna no me acompaña, aunque en sentido figurado, no es que me la haya dejado en el metro, y el paseo por el downtown tiene que ser, además de lento, un tanto limitado.

De tal guisa, llego al centro original de la ciudad y su emblemática Olvera Street que está tan animada de turisteo como otras veces.

De aquí a la Union Station que está enfrente y que hoy tiene su correspondiente Farmer’s Market y que siempre da juego.

Hasta te puedes encontrar con personajes famosos como ¿Wynton Marsallis?

Como ya es hora de comer, vuelvo a Olvera para comer caro y mal en uno de los varios comederos que hay allí.

Parcialmente recuperado, de nuevo a la Union Station para el regreso a casa.

Tras un minuto de conversa con una señora que me pregunta si estoy de vacaciones y de la misma me suelta que la mayoría de los americanos no quieren a Trump, a lo que tengo que responderle que no parece porque no le habrían elegido y que para la próxima ya saben qué hacer. Me explica la distribución sociológica y demográfica del país y entra un fulano con pinta bastante rara que según entra se da cuenta de que se ha equivocado y pretende salir, pero ya no le da tiempo y esto sirve de excusa para romper tan interesante conversación, por lo que me quedo contemplando a un negrito, el diminutivo es por lo jovencito, con auriculares que se marca unos pasos de baile entre su entrada y su posterior salida.

Muy entretenido.

Cambio de tren y espera de 20 minutos porque hay obras en algún sitio. La estación se va llenando. Pareja (de negros también y no es porque sea racista, sino que todos, menos la señora de Trump y el tío raro que se equivoca, todos los demás protagonistas son negros), que llega a la estación, con la señora, con un vestido plateado que rodea sus opulencias, abroncando a grito pelado y con gestos más o menos amenazantes a su acompañante durante todo el tiempo de espera. Con la baja frecuencia el metro va bastante petado y aunque consigo asiento lo tengo que ceder a una señora mayor y medio discapacitada a la que nadie parece importarle y otro viejo y discapacitado tiene que cederle el sitio,para caer junto a un negrazo que huele que te puedes morir, pero no me parece educado pirarme, así que tengo que aguantar hasta el siguiente cambio. ¡Ufff!

En el último tramo, con el olor de antes tan pegado que empiezo a sospechar que igual soy yo, señora con enorme carro que canta desaforadamente y sin más, llegada a Redondo Beach, donde he quedado con mi choferesa que llega un poco tarde, pero llega y a casa.

Para terminar la jornada partido entre los Lakers y los Kings de Sacramento, de pretemporada, en el Staples Center, ccon resultado final 128 – 123, con protagonismo especial de Brandon Ingram y, sobre todo, la estrella del equipo, LeBron James.

Aunque nos perdemos los prolegómenos, himno incluido, porque la gente, incluidos nosotros, llega con el tiempo justo y hay colas para entrar por el control, que sorpresivamente incluye tener que dejar en consigna las cámaras con objetivo gordo, como es el caso.

Cerveza y perrito para amenizar el partido y otro evento de los pendientes cumplimentado.

Esta entrada fue publicada en HERMOSA BEACH 2018, MIS VIAJES. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a 2018-10-04 AL DOWNTOWN EN METRO

  1. fisgar dijo:

    Jajajajaja…que te parece entonces el transporte público? Nos vas a acabar dando la razón..😜 Choferesa pink, como dice Olí. Y tus compis brown. Mejor haberte dejado la pierna en casa…😅

    Me gusta

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